En febrero de 2026 el Consulado Argentino en Atlanta, me honró con su invitación a crear un espacio de intercambio y reflexión destinado a la comunidad argentina residente en Atlanta, proponiendo una mirada profunda sobre mi libro «Cuerpos en el destierro: irse o quedarse». En él, trato el tema de las vivencias emocionales asociadas a la experiencia migratoria.
La charla del Consulado abordó una idea central que resonó con fuerza entre los asistentes: vivir fuera del país de origen no es solo un cambio geográfico, sino también una transformación subjetiva. Muchas veces, el desarraigo se inscribe en el cuerpo como una forma de destierro, generando la sensación de habitar “dos vidas” en simultáneo. Por un lado, la vida actual, adaptada a nuevas costumbres, lenguajes y dinámicas sociales; por otro, la vida que permanece latente, ligada a los afectos, la cultura y la identidad de origen.
Exploramos cómo estas tensiones impactan en la construcción de la identidad, en los vínculos y en la regulación emocional. El cuerpo, lejos de ser un mero soporte, se convierte en escenario donde se manifiestan estas experiencias: nostalgias, ansiedades, duelos no elaborados y también nuevas formas de pertenencia.
El encuentro no solo ofreció herramientas conceptuales, sino que también habilitó un espacio de escucha y reconocimiento colectivo. Compartir estas vivencias en comunidad permitió poner en palabras aquello que muchas veces se vive en soledad.
El tema que abordo en mi libro “Cuerpos en el Destierro” invita a comprender que migrar no es únicamente desplazarse, sino atravesar un proceso complejo donde mente, cuerpo y emociones se reconfiguran. En ese tránsito, reconocer lo que nos pasa puede ser el primer paso para construir una experiencia más integrada y habitable.







